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sábado, 27 de septiembre de 2014

Diario (66)

27 de septiembre, 2014.

   Parece que los Aznar barruntan marcharse a Nueva York, como los de Mecano, aunque en este caso la Botella y el Fundador son ellos. No lo sé, se murmura. Están hartos de que no se les escuche y de los cachondeos, y por supuesto del sindiós del rebaño popular, que parece que últimamente prefiere rebañar por su cuenta a seguir al pastor. Así que se las piran a la ciudad de los rascacielos, donde a buen seguro habrá mucho que rascar y consideran que encontrarán más comprensión, aunque no sé si mejor.

   Me los imagino ahí con sus maletines, el colchón enrollado y la amargura de quienes deben abandonar su tan querida patria para encontrar pastas más fértiles. Buscando trabajo él de ínclito estadista y ella de alcaldesa bilingüe, que allí en los USA se usan cada vez más, o de viajantes para vender creceeconomías mágicos de cara al público con su proverbial diligencia. Todo el mundo refiriéndose a ellos como los asnares, pidiéndoles recetas para burritos y quién sabe qué más desaguisados, porque tampoco es que allí tengan muy claro lo que debe de ser España; hasta Zapatero se aproxima más. En definitiva, una especie de mezcla entre El Padrino y Lo que el viento se llevó, con los mejores intérpretes. Sería un pecado verlo sin palomitas.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Diario (65)

26 de septiembre, 2014.

   Supongo que la política actual se parece bastante a la telequinesia, y en realidad cuando se ejercen se ponen caras muy semejantes. Esa expresión de voy a arreglar el país es idéntica a la de voy a desplazar un plato sin tocarlo, clavada, con la salvedad de que telequinésicamente hablando un país no es nada, y políticamente lo es todo. Los famosos salvapatrias son un poco como los tíos que doblan cucharas, y de hecho hasta sería un buen título para su show. Parece que están ahí muy concentrados, emitiendo poder, alterando el sistema cósmico con sus rayos o sus rollos, pero al final lo único que pasa, en el mejor de los casos, es que te inutilizan la cubertería o la cobertura sanitaria, depende. Y ni siquiera está demostrado que se ahorre energía o tiempo con ellos; y no digamos ya dinero...

   No negaré que si uno de esos asteroides distraídos fuese a impactar contra la Tierra la telequinesia podría ser útil. En una situación así o tienes una buena telequinesia o te jodes. O ante una glaciación, yo qué sé, para traer objetos del exterior sin tener que sufrir el frío o si te estás congelando en serio. Vale. ¿Pero la política actual? ¿De qué nos serviría? Intentarían recortar los glaciares, y de hecho creo que ya están en ello preventivamente, o convencer al meteorito de que le sale más rentable chocar en Andrómeda... Puestos a elegir, y desde un punto de vista puramente hipotético o hipotecario, la telequinesia mucho mejor, dónde va usted a parar. Por mucho que se parezcan, en la práctica tiene ventajas y genera mentes muy superiores.

 

jueves, 25 de septiembre de 2014

Diario (64)

25 de septiembre, 2014.

   La prensa se ceba con Rajoy, y con críticas más aceradas cuanto más a la derecha se acerca el marcador. Resulta extraño que sea su guardia pretoriana la que le apriete, y aunque imagino que no esperaba ovaciones por lo de la ley del aborto no sé si, más que en las madres católicas, no se estará cagando en las de los del departamento de demoscopia ahora mismo. Es evidente que, antes de cruzar semejante Rubicón y pronunciar su particular jalea acta est ("el jaleo está servido", o "la voy a liar parda" en algunas traducciones), debieron de mostrarle unas estadísticas muy tajantes. "O caes en pecado o en picado; tú verás Mariano", algo así; y con una flecha bien gorda apuntando directamente hacia el suelo para reforzar el argumento. Eso está claro. Lo que está por verse es si además de considerar las inclinaciones de sus votantes de centro, lo habrán hecho también con las de los autoproclamados decentes. Porque una cosa es perdonar la subida del iva o alguna que otra travesura atravesada, que aunque molestas para muchos no dejan de ser cuestiones de césar, y otra muy distinta metérsela doblada a sus fieles con las cuestiones de dios, al que también, y sin vaciles, hay que darle lo suyo. No sé si habrán tenido en cuenta este factor diferencial entre una traición y otra, me figuro que sí, porque de lo contrario alguien podría encontrarse con sorpresas muy desagradables en breves. Unas cuantas procesiones de las que van por fuera por ejemplo, o un proceso electoral muy jodido, con auténticos obisperos y reuniones clandestinas en las puertas del senado y los despachos de los filósofos afines o teólogos incluso. "¿Vosotros también, hijos míos?". No sería la primera vez.

   Se dice en los medios habitualmente marianos que no es una cuestión económica, sino de principios. Yo diría más: es una cuestión que atañe de manera directa a la identidad de la derecha, y a su entidad entendida como capacidad de ejercer el poder también. La reforma venía en el programa, y con lo que Manuel Fraga - igual de gallego pero más gallo - llamaba "mayoría natural", con ese epíteto tan del gusto de algunos para todo, aprobarla debería ser cosa hecha. Por principios, sí, pero también porque podemos, y más que los de la coleta. ¿O qué se ha creído usted, pedazo de ateo, estafador, calzonazos...? No hacerlo afecta a la propia legitimidad del proyecto como algo mínimamente moral y firme, cimentado más allá del ladrillo y las puertas giratorias, y de ahí que el pulso pueda terminar siendo más duro de lo que Rajoy espera o le han contado. No siempre las cifras frías y los gráficos aciertan, a veces hay variables que pasan desapercibidas y luego alteran de pronto toda la ecuación. Nunca he confiado en el elevado porcentaje de creyentes que se afirma que hay en este país, pero tampoco pienso que sean pocos, ni que pongan siempre la otra mejilla. No subestimes a los cristianos, oh Julio César.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Diario (63)

24 de septiembre, 2014.

   Leyendo Memorias de un anciano (1805-1834), de Antonio Alcalá Galiano. Una prosa pelín retorcida y grandilocuente, muy de la época, y con palabras como "aposxroiando" que te encuentras de cuando en cuando, y que no sabes si son erratas (porque la edición las tiene para exportar, como si no les importase) o qué. Aunque por lo demás es un libro de interés; recuerdos sin adulterar del joven Antonio (tío de Juan Valera) que participó directamente o como observador privilegiado en muchos de los acontecimientos de mayor trascendencia histórica y política de su época, empezando por la batalla de Trafalgar en su Cádiz natal, donde murió su padre.

   De ésta cuenta una anécdota curiosa de un guardia marina llamado N. Briones, al que un balazo le dejó un pie colgando, casi a punto de desprenderse del todo. Avisó a gritos a un compañero para que buscase socorro, y como el tipo al parecer no le prestó ni la atención médica requerida ni tan siquiera la mínima que dicta la buena educación en un caso así, lo que hizo fue arrancarse él mismo el pie y arrojárselo a la cara al fulano remolón, para que se enterase. La España de siempre, vamos. Organizar un baile en Madrid podía castigarse con el destierro, y había un sector de la población que creía firmemente que los mamelucos tenían rabo (en la parte posterior, se entiende). De los dragones no dice nada, pero cualquiera sabe. De quienes esperan con devoción a Fernando VII, cualquier cosa puede esperarse.

  Uno de los episodios más recordados de la vida del autor fue, precisamente, su discurso en las Cortes de Sevilla para conseguir que se declarase demente a semejante rey de manera oficial. Pirado estaba sin duda, a veces física y otras mentalmente, y su propia madre no tenía un concepto demasiado alto de él; claro que de ahí a tacharle de majareta patológico en público y en el parlamento encima hay una diferencia importante, y más considerando que, por lo visto, fue una intervención de lo más inesperada. La gente se quedó pasmada, tragando saliva algunos y otros en un silencio del que no sabían cómo salir de la impresión ("nadie siguió, ni hubo murmullo en las tribunas"). Aunque curiosamente al final se acordó lo más sensato, o sea, admitir la locura, y por una "mayoría crecida". En la práctica no sirvió de mucho, pero bueno... reír seguro que se rieron con los borbotones del Borbón. Hoy que los debates sobre el estado de la nación están de capa caída deberían promocionarse iniciativas así, para subir el share, o el xareu, que se dice en Asturias. Se oye mucho que los políticos de antes estaban mejor formados, y no hay duda de que sí. Y mejor informados también.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Diario (62)

22 de septiembre, 2014.

   En algunos medios ya han empezado a calificar de "política pop" las constantes apariciones televisivas de Pedro Sánchez. No se concreta si la expresión viene de sus semejanzas con la populista o la popular - que alguna diferencia habrá, supongo -  o bien por su empeño por seguir la tónica de los cuarenta principales; aunque he de decir que en este caso el símil no me desagrada. Comparar las diversas corrientes políticas con estilos musicales puede resultar muy ilustrativo, y ya si bajasen el volumen de los discursos y pusiesen directamente unos boleros bien agarraos sería la hostia. Todo ventajas.

   Lo malo es que, bien pensado, no iba a ser tan simple clasificar lo que tenemos en España en la actualidad. Los sencillos que nos ponen algunos ya no se sabe si son de ópera o de no te operes, de música siniestra o death metal o qué. En algunos aspectos las medidas del gobierno podrían entroncarse con el gregoriano, y sin duda con zarzuela. Son como un coro de frailes que no salen jamás del tono grave, ahí dando la nota sin parar, aunque de pronto se arrancan con escenas costumbristas a lo bestia o el "toreador" de la Carmen y todos dando palmas al mismo tiempo en el escaño, con lo que uno, encima de sin trabajo, se queda bastante descolocado. Por no hablar de algún eventual "¡que se jodan!" de fondo, que ya no se sabe si es para recordar su apoyo al orador o para imitar a La polla records. Dicen que los críticos hace tiempo que no las pasaban tan putas, y yo me lo creo, porque vamos... han inventado algo así como la copla punk. Liberalismo conservador me parece que lo llaman y todo. Tú sólo déjate llevar...

   Lo del PSOE también tiene tela. Cierto que cada vez tienden más al pop, con toques de rumberos o alegres derrumbadores, pero sin perder de vista su jazz de toda la vida. Saben que nadie rapea como Toni Cantó, y sin embargo se atreven a dar unas pinceladas de hip-hop hurra a su programa, asegurando que van a shamplear el desempleo pero sin usar los escraches. Algo así, no sé... muy bailable y voluble, como un cubata de cacique con zumo de mandarinas para no salir de la pista y siempre con las manos bien arriba. Sin el toque Bee gees de Vidal-Quadras ni el ritmo más setentero de sus inicios, pero manteniendo la esencia más básica del socialismo: socializar. Y si a partir de ahí se puede pinchar, pues cojonudo. ¿O a qué hemos venido a este garito si no? ¿A hablar de filosofía?   

   



viernes, 19 de septiembre de 2014

Diario (61)

19 de septiembre, 2014.

   Escocia vota no a su independencia. Me parece bien, tanto como que hubiese votado que sí. Ha sido un final de carrera tenso, muy ajustado, y el resultado final tampoco es que marque una diferencia notable entre las dos opciones. Aunque desde mi punto de vista en este tipo de consultas falta siempre una tercera vía que creo que debería incluirse en las papeletas: "me importa una mierda", con la solemne promesa de dejar de dar la chapa para siempre con el tema de las secesiones, sucesiones y demás patrioterismos de todo pelaje si ésta triunfa. Es la que yo habría elegido, y tengo para mí que también un alto porcentaje del electorado.

    Aquí, creo, el compromiso de dejar de dar la tabarra con la independencia de Cataluña o la unidad de España, por todos los medios y en todos, arrasaría en las urnas en mi humilde opinión. Un telediario sin amenazas de desobediencia civil, el súbito empobrecimiento de los súbditos o incluso un conflicto armado en caso de, obtendría sin duda un apoyo aplastante, pero es una tendencia que ni siquiera se contempla cuando se trata el asunto. Debería formarse el partido Melasuda, con un programa bien concreto, tanto que su propio nombre sería una descripción precisa del mismo. En caso de ganar, cualquier bandarra que hablase de banderas en el prensa obtendría una ejemplar sanción, y multas los tumultos, desfiles o cualquier apología ilógica. Durante cuatro años al menos estarían prohibidas las declaraciones públicas de amor sacrificado al terruño, bajo la acusación de tierrorismo, así como reñir por reinos, las desviaciones histéricas de lo histórico o la incitación al imperio, que sería castigada con la pena de sujetar un globo inflado durante veinticuatro horas al día evitando en todo momento su explotación. Las alusiones desaforadas a tribus serían inmediatamente puestas a disposición de un tribunal, y sólo se podría hablar del estatuto navarro con un polvorón en la boca y haciendo una mención previa y bien clara de su capital. Por favor...

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Mis tiranos favoritos (25)

EL GENERAL QUEIPO DE LLANO.

   En julio de 1936 se produce en España una cruzada para salvar a la patria de comunistas, ateos, maricones y demás chusma, según algunos autores. Había que santificar el suelo de la patria, que cristalizase de nuevo el cristianismo, y para eso nada mejor que poner a un sádico sexual al frente de una emisora de radio; es, sin debate, lo que atrae más clientela devota. Las emisiones del general Queipo de Llano eran de alto voltaje. Hay quien sostiene que le pusieron varias estrellas en la charretera porque los dos rombos se quedaban cortos. Pedía violaciones masivas deleitándose, con tal regodeo en las sugerencias y descripciones que hasta los de su propio bando tuvieron que censurar algunas de las locuciones, por aquello del qué dirán los nazis. "¿General Mola?". "Sí... pero mola más Capitán General... ¿Qué cojones pasa?". "Es Queipo de Llano, señor... Ha vuelto a perder los papeles". "¡Menos mal! Pues dígale a la tropa que hay pena de paredón para el que los encuentre, que últimamente hasta el canijo se está poniendo rojo".

   En su Hoja de Servicios constaba que era indisciplinado, díscolo y difícil de ser mandado. No sé si en el ejército se considerarán virtudes, aunque desde luego en una ETT como anoten algo así estás jodido. Se apuntaba como un caza a todos los pronunciamientos que se producían, que en la época no eran pocos, y podía pasar de monárquico de toda la vida a republicano, y de ahí a no se sabe muy bien qué, sin pestañear, como quien en lugar de su tónica vital cambia la del cubata. Pero en fin... a nadie le resultaron sospechosos semejantes bandazos, y salvo un breve exilio por un golpe fallido y un impasse con los primos de Rivera (que por cierto tenía más que San Luis hijos, y con peor mala hostia) siguió ascendiendo y llegó a ostentar los más altos grados militares. Aunque su vocación, sin duda, era la de orador.

   El 15 de agosto (1936) unos cuantos cruzados mágicos se reúnen en Sevilla para conmemorar la festividad de la Virgen de los Reyes, y ya de paso cambiar formalmente de bandera. Estaban Franco, Millán Astray y toda la tropa... y por supuesto no podía faltar Queipo de Llano, que ya que estaba allí destinado en lo universal no quiso perder la ocasión de pronunciar un sentido discurso. Se remontó a la Antigua Roma y sus pendones, cosa que ya empezó a alarmar al personal, porque con lo bocazas y desbocado al mismo tiempo que era la cosa podía acabar perfectamente en una orgía bárbara. También habló de Egipto, no se sabe muy bien a cuento de qué, porque la Faraona no había triunfado aún; supongo que para justificar las ventajas de la estructura piramidal y tal. Pero vamos, que la cháchara fue infame, gastó más ardor que un mechero del chino. Se piraba con la verborrea al pasado y al futuro, mientras los presentes se aguantaban el bostezo y hasta las ganas de desertar cagando leches, porque menudo ñu. En un momento dado se puso a hacer su particular interpretación del color morado de la bandera republicana, como si fuese Rimbaud - o Rambó en su caso. Una especie de teoría cromático-freudiana que tenía más tela que la susodicha enseña. Y es que hablaba así, ojo, y si no la enseñó fue de milagro. Suerte que la República tuvo el buen criterio de no añadir una franja violeta, porque se pone a analizar esa palabra este pistón con pistolón y se va a forzar a la cabra de la legión después. Con el verano en Sevilla y ese apasionamiento suyo vaya sudores... Aunque al final estuvo comedido teniendo en cuenta su repertorio habitual. Simplemente llegó a la conclusión de que el morado significaba "inmoralidad". ¡Toma etimología fina!

   Hace un par de años, celebrando el aniversario del glorioso alzamiento, Ruíz Gallardón tuvo el buen criterio de renovar el marquesado de Queipo de Llano, para que no se perdiese un legado tan ilustre. Luego dicen que en este país no hay memoria histórica. ¡Y una polla no la hay! Lo que pasa es que se acuerdan de unas cosas y de otras no... Si bien Queipo de Llano es conocido, sobre todo, por su contestación a José Valdés Guzmán, encargado de la represión en Granada, cuando éste le comunicó que habían detenido a Federico García Lorca. "Dale café, mucho café". Así es nuestro Ministro de Justicia, y yo diría que nuestra justicia en general. O en generales más bien.