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martes, 18 de diciembre de 2012

"Más allá del peligro", un poema de Sharon Olds.

Una semana después de que murió
de pronto entendí
que su amor por mí estaba seguro:
ya nada lo podría alterar. A veces,
durante el último año, su rostro se iluminaba
cuando yo entraba a su habitación,
y una vez, medio dormido,
sonrió al pronunciar mi nombre.
Respetaba mi arrojo:
la vez que me ataron a la silla,
ataron a alguien que él respetaba, y cuando
dejaba de hablar durante semanas enteras,
yo era uno de los seres a quienes no le hablaba,
alguien con un lugar en su vida.
La última semana lo dijo sin querer:
entré a su cuarto y le pregunté
"Cómo estás," y contestó, "Yo a ti también".
Desde entonces, temí perder esas palabras.
Hasta el último momento podía equivocarme,
ofenderlo. Bastaría una de sus muecas de disgusto
para que volviera a joderme la vida.
Intenté no pensar demasiado,
ayudaba a cuidarlo, le limpiaba el rostro,
lo acompañaba.
Pero un rato después de que murió,
de pronto pensé, con asombro, ahora
siempre me amará, y me reí:
estaba muerto, ¡muerto!

.....

BEYOND HARM

A week after my father died
suddenly I understood
his fondness for me was safe - nothing
could touch it. In that last year,
his face would sometimes brighten when I would
enter the room, and his wife said
that once, when he was half asleep,
he smiled when she said my name. He respected
my spunk - when they tied me to the chair, that time,
they were tying up someone he respected, and when 
he did not speak, for weeks, I was one of the
beings to whom he was not speaking,
someone with a place in his life. The last
week he even said it, once,
by mistake. I walked into his room and said
"How are you," and he said, "I love you
too". From then on, I had
that word to lose. Right up to the last
moment, I could make some mistake, offend him,
and with one of his old mouths of disgust he could
re-skew my life. I did not think of it much,
I was helping to take care of him,
wiping his face and watching him.
But then, a while after he died, 
I suddenly thought, with amazement, he will always
love me now, and I laughed - he was dead, dead!

(Sharon Olds: "El padre", ed. Bartleby, 2004, pp. 76-77; traducción de Mori Ponsowy).

domingo, 16 de diciembre de 2012

Dos poemas de Eugenio Montale.

Conozco la hora en que la cara más impasible
es cruzada por una cruda mueca:
se revela un instante una pena invisible.
No lo nota la gente de la atestada calle.

Vosotras, palabras mías, traicionáis en vano la mordedura
secreta, el viento que en el corazón sopla.
La más cierta razón es de quien calla.
El canto que solloza es un canto de paz.

.....

Tal vez una mañana yendo por un aire de vidrio,
árido, veré, volviéndome, cumplirse el  milagro;
la nada a mis espaldas, el vacío detrás
de mí, con un terror de borracho.

Después, como en una pantalla aparecerán de golpe
árboles casas colinas para el engaño usual.
Pero será demasiado tarde; y me iré callado
entre los hombres que no se vuelven, con mi secreto.

(Eugenio Montale: "Huesos de sepia y otros poemas", ed. Orbis, 1983, pp. 62 y 66; traducción de Carlo Frabetti).

jueves, 13 de diciembre de 2012

Mis tiranos favoritos (5).

     NERÓN

     Venía de un linaje con solera. Su tatarabuelo Gneo Domicio ya se paseaba por su provincia en elefante. Se decía que su padre había aplastado adrede a un niño en la Vía Apia, encabritando al caballo, y que cierto día le sacó un ojo a un patricio por censurarle con excesiva franqueza. Las vanidades y envenenamientos masivos de su madre, Agripina, son conocidos y hasta históricos. Sin embargo Nerón fue un niño noble y dotado de una inteligencia notable. Le gustaba criar pájaros cantores: un estornino y dos ruiseñores entre otros, a los que enseñaba a hablar en griego y latín. Para firmar su primera condena a muerte titubeó, tuvieron que insistirle. "Ojalá no supiera escribir", sentenció. Y es que la sangre le horrorizaba entonces; asistía a los espectáculos circenses con una esmeralda para ver a los gladiadores a través de ella, usándola a modo de espejo. Cuando un actor alado que remedaba el vuelo de Ícaro sufrió un imprevisto y se estrelló a su lado, chiscándole toda la toga, es posible que sintiese un repelús. Aunque indudablemente se repuso. Nerón quiero decir.

     Al cabo de un tiempo fue dejándose de remilgos y milongas. De natural apasionado, excesivo, la inercia de ser césar en una Roma más bien afilada, donde se envenenaba incluso en vano, acabó transformándole en un locanas legendario. Llegó a liquidar a un tipo por ser demasiado melancólico y tener cara de pedagogo. Cuando le trajeron la cabeza de Sila degollado bromeó con sus canas prematuras, y le pareció hermosísima la nariz de la de Plauto. Criaba mulas hermafroditas y a un antropófago egipcio. Organizaba orgías de antología, de las que pasan a los anales, como la del lago Agripa, donde todas las abominaciones que pueda representarse una mente depravada se hicieron realidad. Vamos, que la ruta del bacalao era cosa de fenicios y cenizos. Uno de sus juegos consistía en ponerse pieles de fiera, salir como una posta de una jaula y abalanzarse sobre los genitales de varios hombres y mujeres encadenados en pelotas, ahí en postes, mientras su liberto Doríforo le cubría, según Suetonio. Claro que puede que se trate de una confusión del distinguido historiador, porque lo cierto es que cubierto ya iba: con pieles de fiera. No había ninguna necesidad.

  Como la mayoría de los hijos tirando a empantanados de las familias pudientes su gran ilusión era ser cantante. Para ello no escatimó en medios ni en extremos. Cuando se hartaba de comilonas y ensartes de comedia se disciplinaba en su arte, casi como un asceta. Se pasaba hasta las tantas dándolo todo con el músico Terpno, que tiritaba la cítara; seguía una dieta idiota a base de puerros de Aricia, absteniéndose de fruta y purgándose con lavativas y vómitos; se tapaba la boca con un pañuelo para evitar la acción perniciosa del aire, que debía de estar de lo más viciado por ahí; o hacía ejercicios hipopotámicos con una plancha de plomo sobre el pecho, para robustecer la chorrada de voz. Llevaba un auténtico séquito de lamerones cuando declamaba. Algunos secuestrados de la orden ecuestre, o bien pacones orondos de la plebe (unos cinco mil) adiestrados en el arte de aplaudir con síncopes tipo tejo, o zumbido de abeja, o teja acanalada... según lo convenido o conveniente. No obstante, para publicitar bien el asunto, acuñaba monedas de sí mismo tañendo, por si alguien no se había pispado aún del fenómeno. Era sin duda un emperador emprendedor, un dictador didáctico, aunque difícil de bailar a juzgar por los títulos de sus grandes éxitos: Orestes matricida, Edipo ciego, Hércules furioso... Un poco punk de antañazo con su cresta postiza de laurel, o quizá el gran precusor de lo que siglos más tarde Artaud daría en llamar el teatro de la crueldad.

     De hecho las puertas se cerraban durante sus actuaciones y nadie podía salir bajo ningún concepto. Se habla de mujeres que parieron en las gradas, que no debe de resultar nada agradable; de tipos que trataban de saltar los muros y se hacían incluso los muertos por ver si los sacaban para enterrarlos. De un terremoto también que una vez sacudió el escenario, sin que el gran césar se inmutase ni cesase el recitativo (es más: compuso al parecer unos versos a los dioses, para agradecerles su ovación). Hay que reconocer que al menos bemoles para dar el cante sí los tenía. Era en el fondo su especialidad.






   

"A mi hija", un poema de Raymond Carver.

Es demasiado tarde para maldecirte - ya te gustaría
hacerlo, digamos, como Yeats con su hija. Y cuando
la vemos en Sligo, vendiendo sus cuadros...
era la más plañidera, la mujer más vieja de Irlanda.
Pero estaba a salvo.
Durante la mayor parte del tiempo, sus razonamientos
se me escapaban. En cualquier caso, es demasiado tarde,
como dije. Ya eres mayor, y encantadora.
Eres una borracha muy guapa, hija.
Pero eres una borracha. No puedo decir que me partas
el corazón. No tengo corazón cuando se trata
de cosas de la priva. Triste, sí, sólo Dios lo sabe.
Tu amigo, ése al que llaman Shiloh, ha vuelto
a la ciudad, y la bebida vuelve a correr.
Llevas tres días borracha, me cuentas,
cuando sabes jodidamente bien que la bebida es como veneno
para nuestra familia. ¿No te servimos de suficiente ejemplo
tu madre y yo? Dos personas que se querían pegándose.
Golpeándose. Vaciando un vaso tras otro.
Maldiciones y golpes y traiciones.
¡Debes de estar loca! ¿Todavía no tienes bastante?
¿Quieres morir? Debe de ser eso. A lo mejor
creo que te conozco, y no te conozco.
Y no bromeo, niña. ¿Bromeas tú?
Hija, no puedes beber.
Las últimas veces que te vi, lo habías dejado.
Una escayola en el cuello, o si no
el dedo entablillado, gafas oscuras para esconder
tus hermosos ojos a la funerala. Un labio
que un hombre besaría en vez de partirlo.
¡Ay, Dios, Dios, Dios mío!
Tienes que contenerte.
¿Me oyes? ¡Espabila! Tienes que cortar con eso
y mejorar. Mira, nuestra familia fue hecha
para malgastar, no para conservar. Pero cambia ya.
Puedes, así de fácil - ¡eso es todo!
Hija, no puedes beber.
Te matará. Como hizo con tu madre y conmigo.
Como hizo.

  (Raymond Carver: "Bajo una luz marina", ed. Visor, 2005, pp. 43-44. Traducción de Mariano Antolín Rato).

miércoles, 12 de diciembre de 2012

"Sólo por divertirse", un poema de Antonio Santo.

Trepó a los árboles,
se revolcó en la hierba de los prados
y riendo a carcajadas corrió
por la vera del río hasta mi casa.
Subió por la fachada, por las escaleras,
entró y se asomó a las ventanas,
bailó con mi madre y jugó con mi perro,
saltó de sofá en sofá,
lamió mis libros, abrazó toda mi vida
y al fin, cansado,
se tendió en mi cama a dormir,
pero también el lecho se consumió.
Así que
volvió a salir a la calle.

Cuando yo llegué, la lluvia
ya se había llevado al mar las cenizas.
A lo lejos,
saltando de tejado en tejado
entre banderas blancas,
el fuego seguía buscando
algún sitio donde descansar.

(Antonio Santo - con Vicente Drü y Pablo López Cortina - : "Tres poetas porvenir", ed. Canalla, 2012, pp. 128).

jueves, 6 de diciembre de 2012

Un poema de Francisco de Quevedo.

PREFIERE LA HARTURA Y SOSIEGO MENDIGO
A LA INQUIETUD MAGNÍFICA DE LOS PODEROSOS.

Mejor me sabe en un cantón la sopa,
y el tinto con la mosca y la zurrapa,
que al rico, que se engulle todo el mapa,
muchos años de vino en ancha copa.

Bendita fue de Dios la poca ropa,
que no carga los hombros y los tapa;
más quiero menos sastre que más capa:
que hay ladrones de seda, no de estopa.

Llenar, no enriquecer, quiero la tripa;
lo caro trueco a lo que bien me sepa:
somos Píramo y Tisbe yo y mi pipa.

Más descansa quien mira que quien trepa;
regüeldo yo cuando el dichoso hipa,
él asido a Fortuna, yo a la cepa.

.....
zurrapa: brizna o pelillo o sedimento que se halla en los líquidos.

(Francisco de Quevedo: "Poesía original completa", ed. Planeta, 2004, edición y notas de José Manuel Blecua, pp. 518).

martes, 4 de diciembre de 2012

Un poema de Pablo Cortina.

                     II

                 Escribo

         ...sobre el amor,
pero el amor es un trozo de la vida.

            sobre la vida,
pero la vida es un trozo del tiempo.

            sobre el tiempo,
pero el tiempo es un trozo del universo.

            sobre el universo,
             pero el universo
                  entero
        es un trozo de silencio.

(Pablo Cortina, en: "Asturcones (Treinta y un poetas de Asturias)", ed. Canalla, 2012, pp. 52).