Etiquetas

miércoles, 14 de mayo de 2014

Diario (43)

14 de mayo, 2014.

   Estos días hemos visto las películas, o más bien documentales, sobre la tribu de los Panero. Yo ya había visto "El desencanto" hace años, aunque la recordaba sólo vagamente, algunas boutades más o menos simpáticas de Leopoldo María; de la otra en cambio ni siquiera había oído hablar. Yo diría que con el tiempo han perdido - en especial la primera, la más legendaria - buena parte de la enjundia y el fuelle que tuvieron en su época. Hoy en día no resultan ni tan escandalosas ni tan significativas, y aunque la interpretación histórica que se les puede dar supongo que no ha cambiado - todo aquello del fin de raza y en consecuencia del franquismo más rancio, culturalmente al menos - no es menos cierto que, quizá por eso mismo, a un espectador nacido a partir de los ochenta podrían perfectamente parecerle unas crónicas marcianas sin un adecuado manual de instrucciones. La saga de los Porretas... en el caso, claro, de que hubiese oído alguna vez semejante nombre también.  

   Por un lado, después de cuatro décadas prodigiosas, la dictadura se vende cada día más como una especie de abuelismo muy soportable, con su rigor pero sin mortis. España era la finca de Francisco, un tipo de Ferrol con bigotillo y voz aflautada y susurrante que no creía en las novedades, ni siquiera en la bomba H, que decía a los periódicos extranjeros que se podía imitar con dinamita, pero por lo demás muy discreto y un señor como dios manda - y casi lo mismo - que nos liberó a todos del terror que trataba de imponer la mayoría de los votantes en un glorioso movimiento como de ajedrez; sacrificando peones, vale, pero volviendo a dejar a salvo al rey para que la patria ganase la partida. Así que en fin... no se entiende del todo qué podían significar aquellos tipos pimplando sin parar y hablando a toda leche del fracaso y la locura, en el mejor de los casos. ¿Que además de mantecados también hay unos buenos cebollones en Astorga? Como máximo resultan divertidos, aunque simbólicamente no se sabe muy bien qué representan. Los vástagos notas y desnortados de un señor con estatua, en blanco y negro. 

   Por otro, ese tipo de estética del hundimiento ya está más que superada. Tuvo su momento, pero los momentos son efímeros por definición. Lo que perdura si acaso son los monumentos. En la segunda parte se ven las secuelas de todo el tinglado: Juan Luis autoexiliado en el Ampurdán, con un punto terrorífico y otro de ginebra; Michi, el más centrado y gracioso de los tres, y el único que no se dedica a la literatura, deambulando por el caserón desordenado de sus recuerdos; y Leopoldo María, que bueno... parece que acaba de asaltar la farmacia del manicomio, y suelta poco más que desvaríos cuando consigue vocalizar... La única controversia parece ser cómo deshacerse de la madre muerta sin pagar un duro; si tirándola donde caiga, pasando de ella o resucitándola de un morreo. Aparte de algunos fogonazos de humor en la cuerda floja, sobre todo en las descripciones y puntillas del menor, todo resulta bastante sórdido y triste, si bien ellos son los primeros en admitirlo. Tres personas de un elevadísimo nivel cultural, casi podría decirse que privilegiado teniendo en cuenta la época y el entorno en que se educaron, sumidos en las neblinas de la angustia y sin saber cómo salir, dando incluso por sentado que no es posible hacerlo. Me recordaron una frase de Herzen: "la vida me ha enseñado a pensar, pero el pensamiento no me ha enseñado a vivir", que, fuera ya de las interpretaciones históricas o sociológicas del clan, creo que es la conclusión última de todo este cuento, de este país en cualquiera de sus épocas: que es siempre incapaz de ser medianamente feliz o estar siquiera un poco tranquilo y en paz... Que francamente (o no) más que un pedazo de tierra parece Saturno, el que devora a sus hijos.

martes, 13 de mayo de 2014

Fragmentos de un poema de W.H. Auden.

LOS ACTORES SECUNDARIOS, SOTTO VOCE

(...)

   ALONSO

Querido hijo, cuando las calurosas multitudes griten,
asciende a tu trono con aire majestuoso,
pero no olvides las aguas donde los peces
ven descender cetros sin deseo
de tocarlos; siéntate regio y erguido,
pero imagina las arenas donde una corona
tiene la misma consideración que un sofá
desvencijado o una estatua mutilada:
recuerda, mientras resuenan las campanas y el cañón,
la fría profundidad que no tiene envidia,
el reino superficial y quemado por el sol
donde un rey es un objeto.

No esperes ayuda de los demás, pues ¿quién hablará
cuerdamente con los príncipes o quién mencionará
al escorpión en los discursos oficiales
mientras desvelan un Progreso de granito
con un niño de la mano y un ramo
de lirios? En sus Zoológicos Reales, el
tiburón y el pulpo son discretamente
omitidos; los relojes sincronizados siguen adelante
dentro de sus dominios: más allá siguen estando
los fondos oceánicos donde no se celebran
conciertos para abonados, la desierta planicie
donde para el almuerzo no hay nada.

(...)

De modo que, si sales adelante, sospecha
de las mañanas luminosas en las que tu corazón silba
de contento. Eres amado; nunca habías visto
el puerto tan tranquilo, el parque tan verde,
tantas palomas bien alimentadas
encima de cúpulas y arcos triunfales,
tantas fulanas y esbeltas damas
junto a los canales. Recuerda, cuando
tu situación te parezca un hogar permanente
para maravillosas criaturas y grandes hombres,
cuántas desgracias y convulsiones conmovieron a Roma,
a Ecbatana, a Babilonia.

Qué pequeño el espacio, qué breve la ocasión
para el modelo civil y para la importancia
entre la imprecisión del agua y
la trivialidad de la arena,
qué pronto se termina el animado viaje
entre el antojo leve y la aversión profunda,
la sustancia sin rumbo y el hueso inmóvil:
al término de cualquier día venturoso
recuerda que el fuego y el hielo
no están nunca más allá de un paso
de la ciudad templada; sólo estamos
a un instante de ambos.

Pero si no lograses conservar tu corona
y, al igual que tu padre antes que tú, llegas al punto
donde el pensamiento acusa y el sentimiento se burla,
ten fe en tu dolor: elogia a las ardientes piedras
por su desecación de tu lujuria,
dale gracias al amargo tratamiento de la marea
por su disolución de tu orgullo,
que el remolino disponga de tu voluntad
y que el diluvio la suelte para encontrar
la primavera en el desierto, la fértil
isla en el mar, donde la carne y la mente
se libran de la desconfianza.

(...)

.....

(...)

THE SUPPORTING CAST, SOTTO VOCE

   (...)

   ALONSO

Dear Son, when the warm multitudes cry,
Ascend your throne majestically,
But keep in mind the waters where fish
See sceptres descending with no wish
To touch them; sit regal and erect,
But imagine the sands where a crown
Has the status of a broken-down
Sofa or mutilated statue:
Remember as bells and cannon boom
The cold deep that does not envy you,
The sunburnt superficial kingdom
Where a king is an object. 

Expect no help from others, for who
Talk sense to princes or refer to
The scorpion in official speeches
As they unveil some granite Progress
Leading a child and holding a bunch
Of lilies? In their Royal Zoo the
Shark and the octopus are tactfully
Omitted; synchronised clocks march on
Within their powers: without, remain
The ocean flats where no subscription
Concerts are given, the desert plain
Where there is nothing for lunch.

(...)

So, if you prosper, suspect those bright
Mornings when you whistle with a light
Heart. You are loved; you have never seen
The harbour so still, the park so green,
So many well-fed pigeons upon
Cupolas and triumphal arches,
So many stags and slender ladies
Beside the canals. Remember when
Your climate seems a permanent home
For marvellous creatures and great men,
What griefs and convulsions startled Rome,
Ecbatana, Babylon.

How narrow the space, how slight the chance
For civil pattern and importance
Between the watery vagueness and
The triviality of the sand,
How soon the lively trip is over
From loose craving to sharp aversion,
Aimless jelly to paralysed bone:
At the end of each successful day
Remember that the fire and the ice
Are never more than one step away
From the temperate city; it is
But a moment to either.

But should you fail to keep your kingdom
And, like your father before you, come
Where thought accuses and feeling mocks,
Belive your pain: praise the scorching rocks
For their desiccation of your lust,
Thank the bitter treatment of the tide
For its dissolution of your pride,
That the whirlwind may arrange you will
And the deluge release it to find
The spring in the desert, the fruitful
Island in the sea, where flesh and mind
Are delivered from mistrust. 

(...)

   (W.H. Auden: "El mar y el espejo", Bartleby Editores, 2001, pp. 37-41. Traducción de Antonio Fernández Lera)

Diario (42)

13 de mayo, 2014.

   Fallece la presidenta del Partido Popular leonés tiroteada por "fuego amigo", ese macabro eufemismo que suele utilizarse en las guerras cuando las muertes se producen dentro del mismo bando. Hasta donde yo sé a manos de una ejemplar familia castellana: el padre inspector de policía, la niña ingeniera y militante activa de la derecha, etc... Difícil relacionarlo con los escraches, que, se esté a favor o en contra, son otra cosa, pero se está intentando por todos los medios, poniéndose incluso en tela de juicio por algunos que se trate de una venganza personal, sino de una acción "vinculada al cargo" (Isabel San Sebastián dixit). Bueno, las venganzas personales se llaman así porque están dirigidas a una persona en concreto, con independencia de si el desencuentro que las motiva se produce en un bar o en el despacho. O sea, que tienen un nombre propio y las desencadena un hecho en particular, o una acumulación en el tiempo de varios relacionados con la misma persona. Me voy a cargar a Mengana porque me ha hecho tal y cual, punto; no me sirve el mismo cargo del mismo partido en Zamora o en La Rioja, o quizá otra señora que eventualmente pudiese ocuparlo en la misma provincia. A la que odio hasta el punto de apretar el gatillo es a ésa y a nadie más en la agrupación política, de la que en realidad soy votante...

   Ocurre que hay un enorme interés en separar determinados actos de la gente que los lleva a cabo, de su voluntad de hacerlo. Los despidos masivos, por ejemplo, suelen considerarse meras decisiones empresariales, tomadas por personas jurídicas o incluso por números y porcentajes y no por seres humanos concretos, que casi da la impresión de que operan para ejecutarlas sin que influya para nada su raciocinio, como autómatas que aplican los dictados de unas gráficas y unas previsiones. Los números son como pequeños dioses que se manifiestan para pedir sacrificios de ganado por las pérdidas, divinidades pitagóricas cuyos deseos interpretan los sacerdotes del asunto y todos debemos cumplir sin cuestionarnos si tiene o no algún sentido hacerlo, o qué propósito último encierran tales órdenes, cuál es el paraíso que nos espera. Así que cuando algún eslabón se rompe de manera violenta el estupor y la confusión están servidos y empieza la herejía para los elegidos devotos, para los creyentes en la precisión ciega y evidente del sistema; la barbarie que podría destruir el equilibrio social. Por eso quizá a algunos les cuesta entender que se trate sólo de "una venganza personal": lo ven como un desafío en toda regla al orden natural, a la casta que aplica los mandatos de los Mercados sin pasión ni sentimiento alguno, con una asepsia casi hospitalaria. Como quien sencillamente hace una división, ya sea de cifras en un papel o entre los que van a salvarse y los que no. No existe, pues, responsabilidad de hecho o derecho, ni deberían existir por tanto consecuencias en sus acciones, porque vienen condicionadas por un poder superior a ellos mismos y que no pueden controlar, que simplemente obedecen a su pesar a veces y siempre por un bien y un fin más elevados. La muerte que vemos cada día nunca es para ellos, en definitiva, algo personal. Sólo política nacional o de empresa...

viernes, 9 de mayo de 2014

Diario (41)

9 de mayo, 2014.

   Siempre había considerado que la figura del ex comunista no estaba convenientemente estudiada. Son multitud; y aunque no tengo acceso a los archivos del Partido - ni los consultaría en caso de poder, las cosas como son - apostaría a que los apóstatas superan con mucho a los afiliados en la vida real, y no digamos ya en la televisión. En este país ha habido hasta ministros que se declararon en público rotundamente ex comunistas. Es revelador el caso de Josep Piqué durante el azanarismo, que en una conmovedora locución a las juventudes del Partido Popular, los pepinos, reconoció su militancia en la famélica legión a modo de aviso a navegantes o más bien como advertencia a los incautos. Pese a las apariencias y su elevada posición de entonces le había ido fatal, un horror, nunca se había visto tanto moco en un congreso. Aún tenía pesadillas, y pesadillos tipo che qué vara que le seguían llamando para participar en cursos sobre marxismo. Algo estremecedor de verdad. Claro que no es el único, ni mucho menos. No podría asegurarlo, pero creo que en Asturias es hasta un requisito para presentarse a Presidente del Principado el haber estado enredando en el PCE durante la mocedad. Es como la cantera del Sporting, Mareo, aunque para marear en el campo de la política en lugar de en los de fútbol. Allí se forman para tocar bien las pelotas. Entre los tertulianos habituales de la derecha mediática abundan que es una barbaridad. Parece una convención más que una convicción. Todos estuvieron allí antes de caerse del caballo, en sus principios, y lo confiesan sin pudor para constatar precisamente que saben de lo que hablan, que pasaron por el tubo y retuvieron. Pío Moa, el artista anteriormente conocido como miembro de los GRAPO, es quizá uno de los ejemplos más esclarecedores, aunque desde luego no el único. Muchos vacían su conciencia de pronto y sin venir a cuento, sosteniendo no tener ya ninguna clase mientras el resto de los contertulios asienten en sus asientos.

   Por eso ayer me llevé una pequeña alegría cuando leí un antiguo artículo de Vázquez Montalbán sobre el tema en su libro "El escriba sentado". Descubrí que mis temores eran infundados, y que ya intelectuales de relieve se habían ocupado del asunto. Él mismo, que sin duda lo era; aunque cita también obras de referencia y en particular un soberbio retrato de Isaac Deutscher en su libro "Herejes y renegados", publicado en 1955. Copio un fragmento porque es magistral: "La legión de los ex comunistas no marcha en estrecha formación. Está desperdigada y ofrece un espectro amplio y prolongado. Sus miembros se parecen mucho los unos a los otros, pero también difieren. Tienen rasgos comunes y características individuales. Todos han abandonado un ejército y un campamento: algunos como objetores de conciencia, algunos como desertores, y otros como moderadores. Unos cuantos se aferran serenamente a sus objeciones de conciencia, mientras que otros reclaman vociferantemente comisiones en un ejército al que se han opuesto de un modo encarnizado. Todos ellos llevan sobre sí pedazos y andrajos del antiguo uniforme, complementados con los más fantásticos y sorprendentes trapos nuevos. Y todos llevan dentro de sí sus comunes resentimientos y sus reminiscencias individuales".

   Cierto: el ex comunista de pro es un poco como un divorciado que reclama pensión intelectual, y hasta económica a veces, por el hecho de serlo. Me sorprende que no existan todavía organizaciones para apadrinarlos (oficiales quiero decir). Durante la Guerra Fría se les ofrecía asilo inmediato a los que huían de la Unión Soviética (si bien no todos eran ex comunistas, algunos nunca lo habían sido) cosa que me parece fenomenal, porque creo que cada cual debería poder residir donde mejor se encuentre sin que le reciban a balazos de goma como se hace ahora; claro que, sobre todo, me refiero al que es ex comunista en países que no lo son. Da la sensación de que muchos reclaman un plus por haber transformado en su particular diccionario revolución en evolución, y haber así purgado, con una sola erre de menos, tantos errores de más. No existe ninguna otra ex ideología que proporcione tanto caché (igual que podría decirse que, como ideología, ninguna produce tantos cacheos). Un tema fascinante sin duda en el que creo que habría mucho que ahondar...

jueves, 8 de mayo de 2014

Diario (40)

8 de mayo, 2014.

    Hace un par de días estuve viendo un documental sobre Ucrania para ver si podía aclararme un poco con la situación que se está creando. Por supuesto no lo conseguí. La gente que parecía más cabal, así centrada y decente, transmitía más perplejidad y temor que otra cosa; y los del género bengalas y venganzas generacionales pues un poco lo de siempre: que tenían una bandera con un ave rapaz del tatarabuelo y que estaban dispuestos a fostiar a muerte a cualquiera que llevase otro estandarte. Mucho discurso y poco discurrir en definitiva. Había incluso unos que decían luchar por "una Europa blanca". De los patrioteros a dolor. Siendo de donde son pensé que con un poco de suerte tal vez se referían a extender por todo el continente la nieve, tan típica y característica de allí... Pero me da que no, que buscaban sus victorias por otros derroteros. En realidad eran, simple y llana la mente, nazis. Y conste que lo digo sin ningún apasionamiento, como quien ve una circunferencia gruesa de caucho con el centro metalizado y afirma que se trata de una rueda de coche. Cierto que podría también ser de tractor (la rueda, no yo: dios me libre con la mala leche que se gastan ésos con todo lo que sea detractor). Aunque nazis de libro, vamos, con las mismas visiones y misiones metafísicas. No había manera de sacar nada en claro, ni con subtítulos.

   La prensa tampoco es que aclare mucho. Los muy tiburones hablan de tuberías, de los potenciales problemas en la distribución del gas y los numerosos inconvenientes que podrían darse en las estufas de las capitales europeas - y no digamos ya en las estafas de los capitales, que también. Pero nasti de profundizar, de indagar en la indignación; cuentan otra película de buenos y malos, de las fuerzas de la libertad contra los pérfidos separatistas periféricos, prorrusos encima, y ya está todo explicado, hasta a qué partido tienes que animar. Nadie parece haberse dado cuenta de que todo es en el fondo una chifladura monumental, y que como dijo un día una señora nada hay que no pueda remediar un buen butanero.

   En serio, llega un momento en que todas las coartadas políticas que se usan se quedan cortas para justificar determinadas situaciones. Las miras con calma y sólo ves una enorme patata caliente. Si les quitas la monda, que siempre la hay, lo que te encuentras es más puré que pureza, un conglomerado pastoso de estupidez y codicia de los que queman a cualquiera que intente probarlo, o edificios enteros incluso. Pero ahí se acaba: ni sabiduría, ni dignidad, ni belleza, ni pollas heráldicas volando hacia el blanco futuro. Sólo gilipollez en estado de ebullición, y sus sempiternas víctimas, que si acaso son lo único por lo que merece la pena seguir cavilando sobre todas estas memeces de niños caprichosos y adocenados con sus ideologías de mierda. Lo que pasa en Ucrania es lo habitual: que somos idiotas congénitos, y más aún con gentíos, y que a causa de esa lamentable tara es muy posible que acaben muriendo muchas personas como suele suceder. Pero nada más. Ni pizca de sentido en cualquiera de las direcciones... Sólo grupos de exaltados voceras pretendiendo tener razón. Los más manazas amenazando con arreglarlo todo.

 

martes, 6 de mayo de 2014

Diario (39)

7 de mayo, 2014.

   Me encuentro, en un libro de Astrana Marín, una carta de Quevedo al duque de Osuna que no tiene desperdicio. Un texto magnífico, y supongo que célebre para los estudiosos, aunque yo que no lo soy nunca lo había leído. En esa época el duque aspiraba al virreinato de Nápoles, y había enviado al escritor, su mano derecha, a reclutar apoyos, o a pollos, que le favoreciesen en sus pretensiones, ofreciéndoles a cambio, como es habitual en tales campañas, cargos y recompensas. Lo que normalmente se llama sobornos, y eufemísticamente sobresueldos o gastos de representación. Por supuesto Quevedo se movió con diligencia, o a caballo, no lo sé, pero desde luego se puso en marcha y es en esta misiva donde le da noticia de cómo van sus gestiones. El retrato que hace de la fauna y maniobras políticas de entonces es insuperable, escueto, inteligente y hasta con fogonazos de genial humorismo. Muy en su línea. Explica con largueza por qué el tipo acabó convirtiéndose en un clásico, teniendo en cuenta también que se trataba de correspondencia privada, absolutamente confidencial, y que de ningún modo podía ser publicada o conocida siquiera por cualquiera que no fuese su legítimo destinatario. Representa, por así decirlo, su dicción y su talento naturales, sin aspavientos o gestos para la posteridad. Lo más parecido que puede darse en literatura a una conversación íntima y forzosamente discreta, o clandestina incluso.

   El caso es que me recordó a toda esa multitud de papeles y mensajes comprometedores que andan circulando por ahí en estos últimos tiempos. Las similitudes son evidentes, aunque no lo son menos las diferencias. Hoy esta clase de labores las ejecutan auténticos ñus iletrados, y se nota en las notas; nada más que una tropa de farfulladores con faltas de ortografía y por supuesto de estilo: un desastre vergonzoso. No digo yo que vayan a ser todos quevedos o cardenales mazarinos, vale, pero joder, ¿cuatro siglos de evolución del chanchullo político y no son capaces más que de anotar cuatro siglas? "F.A.C   30.000", ¿qué cojones es esa chapuza? Hasta leído por un inglés tendría un fondo más elegante. En este país no queda ya ni el consuelo, o hasta la pequeña grandeza, de la estética. Habría que exigir corruptos con una formación básica al menos, módulos urgentes en la U.G.T. Luego todos estos tinglados salen a la luz y somos el hazmereír, se cachondean en Europa y nos quitan la soberanía por precaución - que la majestuosidad ya nos la ventilamos nosotros sin ayuda. Y no son los sobres, ojo, que en todas las patrias se reparten; son los sobrazos, la manifiesta incompetencia hasta para sacar la basura sin hacer el ridículo y quedar como la gocha. Fotocopias garabateadas y con borrones nos presentan y representan... yo alucino. Que lean y que aprendan:

   "Excelentísimo señor: Yo recibí la letra de los treinta mil ducados de once reales, y la hice aceptar luego; y, como al descuido, he hecho sabidores de la dicha letra a todos los que entienden de esta manera de escribir. Ándase tras mí media Corte, y no hay hombre que no me haga mil ofrecimientos en el servicio de Vuestra Excelencia; que aquí los más hombres se han vuelto putas, que no las alcanza quien no da.

   Es cosa maravillosa: para los porterillos ha sido un attolite portas; para los oídos, un encanto; para los ojos, un hechizo, y para mí un temblor notable. Y aseguro a Vuestra Excelencia que, en lugar de alargarme, me he arrugado con el dicho dinero, como pergamino al fuego. A todos los tengo con esperanzas; hágoles gestos de dádiva; hablo palabras con barriga, preñadas; y sospecho que si Vuestra Excelencia me envió treinta mil, le he de volver treinta mil y tantos.

   Va de piojo, y Vuestra Excelencia empiece a rascarse que yo empiezo a comer. Señor, según yo veo, adelante ha de haber tiempo de untar estos carros para que no rechinen; que ahora están más untados que unas brujas... 

   Por estas razones digo que con los treinta mil no sólo me apiojo, pero me aliendro, de manera que a hombre vivo no pienso, sin particular orden de Vuestra Excelencia, dar un maravedí. A aquella persona daré la cadena, después que haya visto cómo acude a lo que aquí se ofreciere del servicio de Vuestra Excelencia; que verdaderamente sirve y ha servido, y así me lo ha asegurado don Andrés Velázquez, y en lo del corso hizo la mayor parte. Yo le tengo muy contento, y a Federico más amigo de Vuestra Excelencia que nadie y más apasionado, porque se hace lenguas en las cosas de Vuestra Excelencia. 

   El marqués de Siete Iglesias no sólo me dio audiencia, pero me enseñó toda su casa, haciéndome mil favores: es apasionadísimo amigo de Vuestra Excelencia, y muy seguro, y se holgará para su camarín con algunas cosillas de Levante. 

   El Padre confesor está finísimo; yo deseo que Vuestra Excelencia le envíe alguna niñería para la celda; que de Vuestra Excelencia la recibirá y la estimará. Pienso hará ruego a Vuestra Excelencia para algunas personas en Nápoles; yo le he asegurado que Vuestra Excelencia sólo desea que se ofrezca alguna cosa de su gusto.

   Y juro a Dios que con sólo amagarles con los treinta mil no me ha de quedar hombre en pie, y que he de andar como diestro: que he de señalar las heridas y no las he de dar, porque no me han hecho por qué.

   Gran cosa es, aunque no se dé, saber que lo hay. Juro a Dios que parece que hay jubileo en mi casa, según la gente que entra y sale; más séquito tengo yo que un Consejo entero, y hame sido de grande autoridad y reputación el negociar". 

   (en Luis Astrana Marín: "La vida turbulenta de Quevedo", ed. Gran Capitán, 1945, pp. 223-224) 

   

Diario (38)

6 de mayo, 2014.

   Empieza a notarse el bochorno. El que anuncia el verano y también las elecciones europeas. Con los años la propaganda política cada vez se parece más a uno de esos popurrís de grandes éxitos, de mendas y donmendos cantando sus alabanzas, abalanzándose sobre el personal en el mercado de carne para darles un buen magreo y hasta un folleto si quieren. Cualquiera puede entender que es mejor ser un idiota dirigido por sabios que un sabio dirigido por idiotas, pero parece que siempre hay un porcentaje suficiente de personas que no están dispuestas a aplicar esta ecuación en la práctica. Quieren que ganen las gangas y votan lo más barato, o lo que se anuncia en la tele. Es así de simple. No hace falta recurrir a complejas explicaciones sociológicas: basta con repetir insistentemente que fulano es el candidato que mejor blanquea, o que ese tufo a mierda es en realidad fresco olor a pino recién plantado; porque el debate va como de váteres al final, es el mismo mecanismo que se usa para elegir una lejía. Mira qué limpieza, qué transparencia, cómo brilla todo y te reflejas con nuestro producto. Puedes hasta chupar del bote con moderación.

   A día de hoy es poca la diferencia entre un programa electoral y el de una lavadora. A un lado va el suavizante y en el otro el detener gente; le das al botón para que todo gire bien rápido y ya está lista la colada. No hay nada que entender, sólo se tiende así cogido con pinzas, unas cuantas camisas del color que sea o incluso una gran bandera cara al sol para que rabie la patria vecina. Luego, cuando ya todo esté seco otra vez, viene la plancha, ordenar y guardarlo todo bien sometido en el cajón de siempre... La única diferencia, quizá, es que los electrodomésticos al menos traen garantía por uno o dos años, y que quienes los arreglan se llaman técnicos, no tecnócratas. El pulsador luminoso que pone "demo", por otro lado, tampoco significa democracia. O eso creo.