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miércoles, 30 de enero de 2013

"Hueso", un poema de Óscar Hahn.

Curiosa es la persistencia del hueso
su obstinación en luchar contra el polvo
su resistencia a convertirse en ceniza

La carne es pusilánime
Recurre al bisturí a ungüentos y a otras máscaras
que tan sólo maquillan el rostro de la muerte

Tarde o temprano será polvo la carne
castillo de cenizas barridas por el viento

Un día la picota que excava la tierra
choca con algo duro: no es roca ni diamante

es una tibia un fémur unas cuantas costillas
una mandíbula que alguna vez habló
y ahora vuelve a hablar

Todos los huesos hablan penan acusan
alzan torres contra el olvido
trincheras de blancura que brillan en la noche

El hueso es un héroe de la resistencia

(Óscar Hahn: "La poesía del siglo XX en Chile. Antología", ed. Visor, 2005, pp. 152)

Mis tiranos favoritos (11).

     SÉKOU TOURÉ

    Hubo múltiples complots contra él. En 1960 uno organizado por intelectuales tarados y fuerzas decadentes. Al año siguiente fueron elementos de extracción feudal y anarquista con el apoyo de las embajadas imperialistas y soviéticas los implicados (o sea, que quedaron cuatro o cinco por participar). También los pequeños comerciantes en 1963, o, en 1965 - ya algo más crecidos - los grandes comerciantes; médicos, quintacolumnistas de las SS nazis que escaparon de Núremberg a Guinea, la etnia fulbé... ¡hasta los futboleros con vuvuzelas debieron de apuntarse a algún potencial magnicidio de los de entonces! Y es que con Touré eran constantes, tipos de lo más viciosos sus compatriotas. Contaba que en cierta ocasión se le averió el coche y mientras lo reparaba escuchó a una banda de terroristas hablando de matarle. No por la radio, sino allí mismo, a escasos metros. Al salir solía llevar escolta, pero ese día no, se le había olvidado en palacio, ¡todo y toda una contrariedad! Aunque lejos de amedrentarse se acercó a ellos caminando con pose de pecholata sobrado de pelotas para pedirles un gato - tal cual lo relataba. Encarándoles con ese garbo consiguió que aquellos depravados huyesen despavoridos, sin el menor ánimo de prestárselo. Menos mal que eran unos terroristas un poco cagones, porque si no tal vez podrían habérselo cargado. Claro que Sékou era así: un fabulador fabuloso. Por donde él pisaba no volvían a creer los polígrafos. Yo no digo que todo lo que diga sea siempre verdad, pero yo diré siempre la verdad... Mi palabra no es una montaña... Así se las gastaba tergiversando.

     Se había ascendido a Infalible Responsable Supremo de la Revolución, aunque también le hacía gracia que le llamasen cariñosamente Sily (con una ele: elefante). Publicó más de cincuenta obras sobre todo tipo de temas, con consejos culinarios incluso. Para desayunar recomendaba un buen tazón de lafidi - nada de té o café - y... ¡tortas!, que quitan el hambre y dan brío. Si no estabas a favor del menú la especialidad del chef era la llamada "dieta negra", que consistía en la privación absoluta de comida y agua; dieta eficacísima para perder peso político que tuvieron que probar desde varios ministros a un jefe del ejército. En realidad la ideología oficial de Guinea era el llamado pensamiento Sékou Touré. Comprendía desde las matemáticas a la antropología y la religión, y por supuesto era el que se enseñaba en escuelas y universidades. Lingüística también, como pudieron comprobar los asistentes a una reunión de la UNESCO, que recibieron una prolongada clase magistral gratis. Con tanto como abarcaban sus discursos eran inacabables, podían durar hasta ocho horas horrorosas. Sin embargo su aportación más emblemática fue de tipo político: un sistema al que denominó comunocracia (financiado en parte por el Banco Mundial, a instancias de EEUU), con el propósito de crear un Nuevo Hombre Africano. Se trataba de un cóctel bastante libre, de barril, entre el marxismo y algunas máximas de la chata de los globos. Todo bien agitado y con rodajas de disidente.

     Le gustaba presentarse como un anti imperialista de pro. El hombre que había conseguido que se fuesen los franceses del país, y una tercera parte de la población de paso - aunque también logró, eso sí, que les visitase Harry Belafonte y recatar a base de recortes los peinados ye-ye. Con esas tendencias no es de extrañar que el franco se devaluase hasta el punto de que si dabas de limosna un billete de cien te lo devolvían con un pin de Hello Kitty de regalo para la solapa, y lo mismo ocurrió con la nueva moneda - una monada - que sacaron: el sily, con una sola ele otra vez. Suerte que los norteamericanos apoyaban económicamente a aquel peligroso gobierno de izquierdas, y la España franquista, y al final hasta el Vaticano, que acabó dando su bendición, y en fin, los franceses también, qué cojones... no iban a estar siempre de morros. De hecho en 1976 tuvieron que echar mano de una ley del siglo diecinueve para prohibir la publicación allí de un libro: "Prision d'Afrique", donde se relataban las atrocidades de Boiro, un campo de exterminio para reticentes con decenas de miles de víctimas. En cuanto Sékou dejaba de diquelar a los díscolos sacaban un libro, como churros, como él. Menos mal que para según qué cosas siempre se puede contar con los socorridos capitalistas, que valoran más el uranio que a los seres humanos, que si no quizás habrían llenado los estantes extranjeros con sus tonterías: todo propaganda anti anti imperialista y letra impresa sobre los presos. Porque había títulos y relatos como para aburrir en espera, un aluvión de resentidos a los que habían toureado pero bien... gente aviesa y sin visión. No intelectuales de su categoría.
   

   

lunes, 28 de enero de 2013

Dos poemas de J. Jorge Sánchez.

IV

No se contesta a las mismas preguntas siempre,
como si el cuestionario
se entregara de generación en generación,
fotocopiado,
para reunir la encuesta eterna
o resolver el enigma de la esfinge
y proclamar los ganadores
al final de los tiempos.

.....

La lluvia funda
toda distinción.

Es porque llovió,
y llueve,
en cualquier lugar
que el sol ilumine,
que lo extraño,
sin dejar de ser secreto,
se representa en el responder.

No hay visión más nítida
que la que sucede a la tormenta:
limpio, el ser, por unos instantes,
se deja mirar sin resistirse,
separándose y reluciendo
como si hubiera,
en su interior,
una claridad
que le acompañara siempre.

(J. Jorge Sánchez: "Bajo la lluvia", ed. LVR, 2012, pp. 43 y 137. Poemas acompañados con fotografías de José Naveiras García).

domingo, 27 de enero de 2013

Dos poemas de Nâzim Hikmet.

Carbunco

Sobre dos columnas de la primera página yacen
                                              dos niños desnudos
sobre dos columnas de la primera página
                                             con la piel en los huesos.
Tienen la carne agujereada, reventada.
Uno es Diyarbakir, el otro Ergani.
Tienen los brazos y las piernas raquíticos
enorme la cabeza
y un grito pavoroso en sus bocas abiertas
en la primera página dos ranitas aplastadas a pedradas.
Dos ranitas
dos hijos míos enfermos de carbunco.
Quién sabe cuántos miles se nos van en un año
sin haber podido saciar siquiera su sed.
Y el señor subsecretario:
(así lo agarre el carbunco)
"No hay ningún motivo para preocuparse", dice.

                                     3 de agosto de 1959
.....

Los cantos de los hombres son más bellos que los hombres,
                        más esperanzados,
                        más tristes
                  y de más larga vida.
Más que a los hombres he amado sus cantos.
He podido vivir sin los hombres
                   pero nunca sin sus cantos.
Nunca me engañaron los cantos.

Cualquiera que fuera su lengua, siempre los he comprendido.

En este mundo, ni la comida, ni la bebida,
                          ni los paseos,
                          ni las cosas que he visto, oído,
                          palpado, comprendido,
                               nada, nada,
                      me ha hecho tan feliz como los cantos...

                                     20 septiembre de 1960

(Nâzim Hikmet: "Últimos poemas. I. 1959-1960-1961", ed. del oriente y del mediterráneo, 2009, pp. 48-49 y 120-121. Traducción de Fernando García Burillo.)

miércoles, 23 de enero de 2013

"Belleza cruel", un poema de Ángela Figuera Aymerich.

Dadme un espeso corazón de barro,
dadme unos ojos de diamante enjuto,
boca de amianto, congeladas venas,
duras espaldas que acaricie el aire.
Quiero dormir a gusto cada noche.
Quiero cantar a estilo de jilguero.
Quiero vivir y amar sin que me pese
este saber y oír y darme cuenta;
este mirar diario de hito en hito
todo el revés atroz de la medalla.
Quiero reír al sol sin que me asombre
este existir de balde, sobreviva,
con tanta muerte suelta por las calles.

Quiero cruzar alegre entre la gente
sin que me cause miedo la mirada
de los que labran tierra golpe a golpe,
de los que roen tiempo palmo a palmo,
de los que llenan pozos gota a gota.

Porque lo cierto es que me da vergüenza,
que se me para el pulso y la sonrisa
cuando contemplo el rostro y el vestido
de tantos hombres con el miedo al hombro,
de tantos hombres con el hambre a cuestas,
de tantas frentes con la piel quemada
por la escondida rabia de la sangre.

Porque lo cierto es que me asusta verme
las manos limpias persiguiendo a tontas
mis mariposas de papel o versos.
Porque lo cierto es que empecé cantando
para poner a salvo mis juguetes,
pero ahora estoy aquí mordiendo el polvo,
y me confieso y pido a los que pasan
que me perdonen pronto tantas cosas.
Que me perdonen esta miel tan dulce
sobre los labios, y el silencio noble
de mis almohadas, y mi Dios tan fácil
y este llorar con arte y preceptiva
penas de quita y pon prefabricadas.

Que me perdonen todos este lujo,
este tremendo lujo de ir hallando
tanta belleza en tierra, mar y cielo,
tanta belleza devorada a solas,
tanta belleza cruel, tanta belleza.

(Ángela Figuera Aymerich: "Belleza cruel", ed. Torremozas, 2002, pp. 13-14)

martes, 22 de enero de 2013

Mis tiranos favoritos (10).

     "RAMFÍS" TRUJILLO

      Corría el año 1961. El patriarca del clan Trujillo, Leónidas, recién blanqueado, se dirigía a desflorar a una chiquilla en su Casa Caoba. Aunque no pudo consumar, ni siquiera con su alma al final. Por el camino un comando con ganas de armarla le tendió una emboscada y le frió a tiros, rematándole para hacer la gracia con su propio revólver, un 38. A continuación le metieron en el maletero de un Chevrolet, con toda la sangre azul por ahí desparramada, y le abandonaron a su suerte, que no parecía muy buena ese día, hasta que la policía le encontró. Como se trataba de la República - o lo que fuese durante su Era - Dominicana, se apresuraron a componer un merengue: "El pueblo celebra / con gran entusiasmo / la Fiesta del Chivo / el 30 de mayo". Pero nasti de trincar a los asesinos.

     Su hijo Ramfís (bueno, es un decir, porque en realidad se llamaba de otro modo y lo había engendrado un cubano casi casual, muerto años más tarde en circunstancias misteriosas)... su heredero principal, para aclararnos, vivía en el extranjero, a causa de su desmedido amor a la patria. Coronel a los tres años - o cinco dependiendo de la versión -, general de brigada a los nueve, no pudo soportar tanta pasión por el país y como es lógico se volvió loco de los que van de casaca a los cócteles. Tuvieron que ingresarle en varios sanatorios de Europa para sacarle fuera lo que fuera que tuviese, que desde luego era serio, a base incluso de sesiones de electroshock... ¡y apenas tres años antes!. Conque al enterarse del magnicido no voy a decir que se le fuese la pinza, porque la ropa ya no la tendía hace tiempo, pero sí que lo suyo entró en una fase más de quitarse la máscara, de masacrar. Algo de verdad maligno. Cogió un avión de inmediato y se encontró al padre putativo ahí hecho un monigote de magnate, rodeado de bloques de hielo para que no se pudriese por fuera. Entonces juró venganzas a dolor: "Seré tan implacable como papi", bramó, y se enfundó el famoso 38 para llevarlas a cabo con él, vestido de general caribeño. Se inició a partir de ahí un período de auténtico terror: Ramfís contra todos. Hubo incluso niños de cuatro años sospechosos de colaboración, hacinados con otros al azar en verdaderas pocilgas. Un tipo murió de un infarto cuando le dijeron que la carne que acababa de comerse era de su hijo - así de bien le habían sentado al coco las terapias europeas. Hasta que por fin pudo balear a buena parte de los revoltosos (sólo uno se salvó) usando como colofón el revólver. Fue un 18 de noviembre, en la llamada Hacienda María. Como mami.

     Además de organizar violaciones en grupo y asesinatos masivos también tenía su cara amable, como bipolar de grado - y degradado a dolor - que era. En Hollywood le adoraban, se había convertido en todo un personaje de la farándula. Tuvo un short affair con Joan Collins según la prensa rosa, otro más prolongado al parecer con Kim Novak, y andaba por ahí obsequiando con visones y mercedes de todo tipo a la gente guapa, si eran mujeres mejor. En la época había una pegatina para parachoques en Los Ángeles que ponía: "Este automóvil no es un regalo de Ramfís Trujillo". En fin, que bordaba más el papel de galán latino de los tinglados, con bigotillo incluido, que el de ascético pastorcico de la patria. Él mismo se describía como idealista, susceptible y sentimental; de los que les da el síncope con la cope y te redecoran el país en un pispás, a zambombazos de corazón. Tal vez por eso la gente había empezado ya a perder del todo la capacidad aguante, y más o menos se le espetó con todos los respetos que si se piraba al exilio pues fenomenal. No muchos países estaban por la labor de acogerle, aunque como de costumbre por allí resoplaba España para lo que hiciese falta. Total, entre las legiones de bolingas guiris y las aborígenes no iba ni a notarse un abollado más - aparte de que papi había sido de los primeros en apuntarse en su día al club de cepillos del Generalísimo, y había buena onda con Franco Bahamonde. O sea, que fue bienvenido... Baste decir que su hija Aída (el sobrenombre de Ramfís proviene al parecer de un personaje de esa ópera) se había bautizado en el Palacio del Pardo, con el régimen al completo en el banquete. Unos ocho años después de su llegada tuvo una muerte muy jodibudiense, para no defraudar a la afición. Se estampó en un Ferrari plateado contra el Jaguar de la duquesa de Alburquerque en Alcobendas - vamos, que lo intentas y no te sale. Los dos se fueron, aparatosamente según la prensa rosca, al otro barrio - que era, por otro lado, su destino. En su caso La Moraleja.

lunes, 21 de enero de 2013

Dos poemas de Tadeusz Rózewicz.

REGRESO

De repente se abrirá la ventana
y mi madre me llamará
es tiempo de regresar

se abrirá la pared
entraré en el cielo con zapatos enlodados

me sentaré a la mesa y bruscamente
contestaré las preguntas

no me pasa nada dejadme
en paz. Con la cabeza entre las manos
sigo sentado. Cómo les
voy a hablar a ellos de este largo
y enredado camino.

Aquí en el cielo las madres con agujas
tejen bufandas verdes

zumban las moscas
mi padre dormita cerca de la chimenea
después de los seis días de trabajo.

No - no les puedo
decir que el hombre se lanza
a la garganta del hombre. 

.....

Entre tantos quehaceres
muy urgentes
he olvidado
que también es necesario
morir

imprudente
descuidé este deber
o lo cumplía
superficialmente

a partir de mañana
todo cambiará

empezaré a morir cuidadosamente
con sabiduría y optimismo
sin perder el tiempo

(Tadeusz Rózewicz: "Inquietud", ed. El Tucán de Virginia, 1993, pp. 26 y 59. Traducción de Jan Zych).