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martes, 22 de octubre de 2013

Dos fragmentos de Miriam Reyes.

(...)
Mientras vivas
cuidaré de ti
como cuido de mirar el suelo que piso
como cuido de escoger las manzanas con mis manos
y de no esconder los agujeros.

.....

(...)
Las casas se derrumban a mi paso
la tierra es una alfombra de escombros.
Me detengo a admirar la belleza de las palas mecánicas
los movimientos de las excavadoras me erizan de deseo.
De noche las contemplo:
los perfiles inmóviles de las palas
descansando sobre el cielo azul cobalto
al lado de la luna de luz nacarada
son aún más hermosos que los brazos de los hombres que las manipulan
y las excavadoras
con sus enormes bocas abiertas y llenas todavía
de tierra y escombros
parecen enormes animales muertos.
(...)

     (Miriam Reyes: "Espejo negro y otros poemas", Ediciones Liliputienses, 2013, pp. 52 y 53)

lunes, 7 de octubre de 2013

Unamuno y los paisajes.

     "Unamuno me dijo que Pereda, a pesar de haber descrito paisajes que habían producido gran impresión en la gente de su época, incluso en las personas de sensibilidad de su época, era un hombre absolutamente incapaz de ver un paisaje, hasta el punto de que una vez le dijo, Pereda, que la Naturaleza le repugnaba absolutamente. Añadía que Ruyra era un caso igual al de Pereda, en lo que al paisaje se refiere y que ambos escritores eran, en este aspecto, intercambiables. Tanto los paisajes del escritor castellano como los del escritor catalán son paisajes de gabinete, completamente artificiales y totalmente extraños a la realidad. De momento no supe qué contestarle a Unamuno.

     Con referencia al autor de El sabor de la tierruca, Unamuno fundaba lo que decía con pruebas de un peso tremendo. Unamuno tenía cartas de Pereda que demostraban que el primer sorprendido de que el público gustara de los paisajes que contenían sus novelas era Pereda mismo. Unamuno no conocía personalmente a Ruyra y, por tanto, desconocía lo que pensaba de los paisajes que había descrito. Lo que sí conocía y a fondo el profesor era la literatura que Ruyra había construido. Por lo que a Pereda hace referencia, no supe, como ya dije, contestarle nada. En cambio, traté de disuadirle de la opinión que sobre Ruyra había formulado.

     - Ruyra es un gran paisajista - hube de decirle.
     - No creo - me contestó.
     - Nadie como Ruyra ha sabido describir el mar...
     - ¡Por Dios!

     Le pedí un ejemplar de Marines i boscatges, que el profesor tenía a mano en su despacho, y leí varios trozos, al azar. Primero sobre el mar y luego sobre los bosques. Unamuno escuchó muy atento y fue animándose a través de la lectura.

     - Esto tiene un cierto aire, en efecto - me dijo. Y después de una pausa añadió -: Verdad es que a mí el mar no me gusta...

     Cuando a Unamuno se le daban razones, se batía en retirada rápidamente. Esto pude observarlo en Salamanca, en París y en Madrid, centenares de veces. Luego le leí unos fragmentos sobre paisajes boscosos.

     - Desde luego, desde luego... - dijo -. Lo que pasa es que los bosques a mí me repugnan.

     Esto sucedía en 1921. (...)".

     (Josep Pla: "Viaje en autobús", ed. Austral, 2013, pp. 188-189)

   

domingo, 22 de septiembre de 2013

"Conflictos", un poema de Sharon Olds.

                                                  (Rodesia, 1978)

Deja ya de hablar de conflictos.
Veo la cabeza pálida como el vientre de una araña de la
recién nacida encima de la hierba, con la tela de araña de
venas invisibles en su cráneo, la piel
gris y fulgente, el limpio corte de
la bayoneta en mitad del pecho.
Veo la cara de su madre, a golpes,
ha tomado la forma de una planta,
un cactus con espinas grises y carnosos
brotes de color granate oscuro.
Veo el largo de su brazo sobre la pequeña;
su muñeca descansa inmóvil  con todo su peso, sobre las
diminutas costillas.
                             No me hables de
política, tío. Que tengo ojos.

.....

                  THE ISSUES

Just don't tell me about the issues.
I can see the pale spider-belly head of the
new-born who lies on the lawn, the web of
veins at the surface of her scalp, her skin
grey and gleaming, the clean line of the
bayonet down the center of her chest.
I see her mother's face, beaten and
beaten into the shape of a plant,
a cactus with grey spines and broad
dark maroon blooms. 
I see her arm stretched out across her baby,
wrist resting, heavily, still, across the
tiny ribs.
Don't speak to me about 
politics. I've got eyes, man. 

     (Sharon Olds: "Los muertos y los vivos", Bartleby Editores, 2006, pp. 26. Traducción de J.J. Almagro Iglesias y Carlos Jiménez Arribas)

"Poema con chiflo a lo lejos", un poema de Felipe Zapico.

              Vuelve el afilador, su chiflo
hoy en en medio de la tormenta, otra tormenta,
                           otra ciudad.

     Y me despojo de mi alma, o lo que sea
                          y se la entrego
               pero él me dice que no puede
                            hacer nada
                     que espere a que pase
                           el hojalatero
                                  que
                                tal vez
                     me la pueda remachar.

     (Felipe Zapico: "El ladrón de peras", ed. Origami, 2013, pp.78)

martes, 17 de septiembre de 2013

Dos poemas y un fragmento de Oliverio Girondo.

DICOTOMÍA INCRUENTA

SIEMPRE llega mi mano
más tarde que otra mano que se mezcla a la mía
y forman una mano.

Cuando voy a sentarme
advierto que mi cuerpo
se sienta en otro cuerpo que acaba de sentarse
adonde yo me siento.

Y en el preciso instante
de entrar en una casa,
descubro que ya estaba
antes de haber llegado.

Por eso es muy posible que no asista a mi entierro,
y que mientras me rieguen de lugares comunes,
ya me encuentre en la tumba,
vestido de esqueleto,
bostezando los tópicos y los llantos fingidos.

.....

RESTRINGIDO PROPÓSITO

DEMASIADO corpóreo,
limitado,
compacto.

Tendré que abrir los poros
y disgregarme un poco.

No digo demasiado.

.....

Del poema "Lo que esperamos".

(...)
Pero, quizás, un día,
antes de que la tierra se canse de atraernos
y brindarnos su seno,
el cerebro les sirva para sentirse humanos,
y ser hombres,
mujeres,
- no cajas de caudales,
ni perchas desoladas -,
someter a las ruedas,
impedir que nos maten,
comprobar que la vida se arranca y despedaza
los chalecos de fuerza de todos los sistemas;
y descubrir, de nuevo, que todas las riquezas
se encuentran en nosotros y no bajo la tierra.
(...)

     (Oliverio Girondo: "Obra. Poesía y prosa", ed. Losada, 2012, pp. 334, 337 y 367)

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Un fragmento de Lope de Vega.

AL DOCTOR GREGORIO DE ANGULO,
REGIDOR DE TOLEDO

EPÍSTOLA SEGUNDA
(Fragmento)

(...)
   Un príncipe, ¿qué piensa, cuando pase
sangre de Adán, mil siglos olvidada,
a la que algún barbero le secase
   (porque ser más o menos colorada
es parte de salud, no es parte noble;
que la propia es la virtud, no la heredada),
   piensa que se crió para ser roble
de los blasones de su casa armado,
donde con fruto ajeno viva inmoble?
   ¿Piensa que solamente se ha criado
para comer capones y perdices,
y teñido de púrpura el pescado?
   ¿Para que traiga en ámbar las narices,
la tierna carne en flamenca holanda,
los ojos en pinturas y tapices,
   y dando el pulso a la lisonja blanda,
cuando tiene salud, entre mujeres,
comer en viernes lo que Dios no manda?
   ¡Oh, tú!, que a todos en comer prefieres,
y sin sudor de Adán bebes y comes
Baco aromatizado y blanca Ceres,
   cuando al balcón del ser mortal te asomes,
mira que para ser del hombre amparo,
y para que a tu cuenta su bien tomes,
   Dios te crió de abuelo y padre claro;
que te pudiera hacer un zapatero,
no para ser estítico y avaro.
   No fue tu ciencia tu nacer primero;
que hasta salir por la primera puerta
cualquiera se naciera caballero.
   Después que, la cabeza descubierta,
te sirvan dromedarios y elefantes,
serás señor si tu virtud lo acierta.
   Allí, cuando estrellado de diamantes
el pecho, como lámpara en cadenas,
te miren los ministros circunstantes,
   si dieres honra, hicieres obras buenas,
diremos que eres sabio, noble y santo;
pero si no, que tienes alma apenas.
(...)

.....
     (Lope de Vega: "Poesía selecta", ed. Cátedra, 2010, pp. 334-335)

domingo, 8 de septiembre de 2013

Un fragmento de T.S. Eliot.

(...)
¿Nos engañaron o engañábanse
ellos, los ancianos de voz queda,
al no legarnos sino la receta
de un fraude? La serenidad tan sólo
un voluntario embotamiento,
nada la cordura sino un saber
sobre secretos muertos, inservibles
en la tiniebla a la que se asomaron
o de la que apartaron la mirada.
Hay, nos parece, a lo sumo un valor
limitado en el saber por experiencia.
Impone su pauta la percepción
y lleva a error, pues es nueva la pauta
a cada instante y cada instante
es una valoración renovada
y sorprendente de cuanto hemos sido.
Sólo no nos engaña lo que, siendo
engañoso, no puede ya dañarnos.
A mitad del camino, y aún más,
por el camino todo, en una selva
oscura, en un zarzal, junto a una ciénaga
donde el paso es inseguro y hostigan
monstruos, luces fantásticas y el riesgo
de ser hechizados. No me hable nadie
del saber de los viejos,
sino de su demencia, su temor
a la posesión, a pertenecer
a otro, o a otros, o a Dios.
El único saber al que podemos
aspirar es el de la humildad, que es infinita.
(...)

.....

                            (...) Had they deceived us
Or deceived themselves, the quiet-voiced elders,
Bequeathing us merely a receipt for deceit?
The serenity only a deliberate hebetude,
The wisdom only the knowledge of dead secrets
Useless in the darkness into which they peered
Or from which they turned their eyes. There is, it seems to us,
At best, only a limited value
In the knowledge derived from experience.
The knowledge imposes a pattern, and falsifies,
For the pattern is new in every moment
And every moment is a new and shoking
Valuation of all we have been. We are only undeceived
Of that which, deceiving, could no longer harm.
In the middle, not only in the middle of the way
But all the way, in a dark wood, in a bramble,
On the edge of a grimpen, where is no secure foothold,
And menaced by monsters, fancy lights;
Risking enchantment. Do not let me hear
Of the wisdom of old men, but rather of their folly,
Their fear of fear and frenzy, their fear of possession,
Of belonging to another, or to others, or to God.
The only wisdom we can hope to acquire
Is the wisdom of humility: humility is endless.
(...)

     (T.S. Eliot: "Cuatro cuartetos (Four Quartets)", ed. Cátedra, 2004, pp. 104-107. Traducción de Esteban Pujals Gesalí)